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Shock compartido entre magisterio y ciudadanía

En 34 años la Sección 22 del SNTE se constituyó como un mito. Se decía del Sindicato que los intereses políticos y económicos de sus dirigentes y facciones determinaban el rumbo –o derrumbe educativo del estado–, a partir de las negociaciones que los gobernantes y grupos de poder en turno trababan con aquellos que se vendían con poder para manejar la base.

 

El momento determinante en el poder del IEEPO fue cuando le otorgaron control en el Sindicato, en 1992. Esa capacidad ejecutiva le permitió a las cabezas del magisterio oaxaqueño asumirse como dueños absolutos del manejo de personal y, por lo tanto, endurecer el chantaje hacia sus agremiados para fortalecer la disciplina entre sus filas.

Si el Sindicato manejaba el otorgamiento de plazas, ascensos, descuentos, préstamos y bajas… ¿cómo no mantenerse fiel?
El poder envilece a quienes no se encuentran preparados para manejarlo y el liderazgo de los últimos años de la 22 lo demuestra contundente, porque su pecado mayor fue moral (además de los delitos que se configuran) y consiste en el abandono de las y los niños oaxaqueños.

Y más que abandono, la Sección 22 agredió a la niñez oaxaqueña al privarla de una educación de calidad y calidez… ¿cómo rescatar a esas decenas de generaciones perdidas, cómo despertarlas del letargo de la mediocridad, de la indecencia de la miseria y hasta del desprecio a la riqueza?
Ni qué decir del desconocimiento absurdo de la capacidad de la política, del diálogo y las instituciones que tienen hoy las generaciones oaxaqueñas educadas bajo los principios de los más jóvenes integrantes del MDTEO.

La decisión del gobernador Gabino Cué Monteagudo llega contextualizada con muchos desatinos estratégicos productos de la ignorancia o la imprudencia de la gremial y ese duro ejercicio del poder priista.

Los ciudadanos oaxaqueños, al igual que el magisterio, están en estado de shock.
Y es que, luego de tantos años, la duda es grande: ¿se puede aplicar la ley a la 22?, ¿lo permitirán los maestros?, ¿en qué momento el magisterio se organizará e iniciará el incendio al estado con todo y oaxaqueños dentro?
¿Es, de verdad, posible que se le quite el control del IEEPO a la Sección 22?, ¿y qué pasará con los negocios que sostenían algunos funcionarios espantando con los combativos maestros?, ¿de verdad se acabó el imperio de la 22?
Mientras las respuestas llegan, los oaxaqueños viven una neurótica expectativa.

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