Oaxaca de Juárez, Oax. | |

El PAN y el PRD en Oaxaca después de la derrota

..

Más de GeneralJaime Velázquez

Debido a la manifestación de los 400 pueblos que se instalaron en la plaza Lerdo del centro de la capital y un evento con motivo del día del amor y la amistad por parte del Ayuntamiento de Xalapa en el parque Juárez, esta mañana militantes del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática tuvieron que trasladarse a los lagos de la ciudad para llevar a cabo un mitin en protesta por la resolución del Tribunal Estatal Electoral Veracruzano de invalidar la coalición “Gran Alianza Por Ti” el pasado 18 de febrero, acusando directamente al Gobernador, Javier Duarte de Ochoa de ser el responsable de dicha resolución por parte del TEEV. El evento estuvo encabezado por el ex-candidato a la gubernatura del estado, Miguel Ángel Yunes Linares; el Senador panista por el estado de Puebla, Javier Lozano Alarcón; el Senador perredista Guadalupe Acosta Naranjo;  el Senador veracruzano de Acción Nacional, Fernando Yunes Márquez; el ex-gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva; el dirigente del PAN en el estado, Enrique Cambranis y el dirigente del PRD en el estado, Juan Vergel  entre otros. Foto: Rubén Espinosa / Procesofoto / Ver.
El PAN y el PRD en Oaxaca después de la derrota (Especial)

.Share on FacebookTweet about this on Twitter

La lógica marca que habría una gran diferencia entre un hipotético triunfo de José Antonio Estefan Garfias como gobernador del estado de Oaxaca a través de la coalición PAN-PRD, y la realidad ante la derrota contra el candidato del PRI, hoy gobernador electo, Alejandro Ismael Murat Hinojosa, porque  los partidos perdedores sufrieron una descomposición brutal al interior de cada uno de ellos y se ahondó la división entre las corrientes existentes, la cuales se habían unificado aparentemente en torno a la coalición electoral perdedora. En las circunstancias actuales es muy improbable la participación de personajes panistas y perredistas en el gobierno de Murat Hinojosa, al menos no en los cargos de relevancia y quizá en algunas posiciones de interés político, más que ejecutivo. De esta manera, la derrota mencionada y esa perspectiva de achicamiento en el gobierno entrante, ha provocado evidentemente reacciones acentuadas; por ejemplo, cada uno de los partidos PAN y PRD coincidieron en marcar ya una clara distancia con el mandatario Gabino Cué Monteagudo luego del 5 de junio pasado. Fue evidente el desempeño de Cué como un bisagra real del proceso electoral a favor de Estefan Garfias con recursos económicos, en especie y como arbitro entre los partidos; también hubo un vínculo del gobernador con otros actores involucrados –más bien inmiscuidos- a favor de Estefan como Diódoro Humberto Carrasco Altamirano desde su posición de secretario General de Gobierno de Puebla con la clara intención a través del triunfo en Oaxaca, de apuntalar el proyecto de Rafael Moreno Valle con intenciones de ser candidato del PAN a presidente de la República; además de Graco Luis Ramírez Abreu, gobernador de Morelos; y Miguel Ángel Mancera Espinoza de la Ciudad de México, cada uno con sus propios intereses. Hay gente del equipo de Cué que aseguran la existencia de un pacto del todavía mandatario oaxaqueño con Alejandro Murat, pero eso no tiene comprobación, y es tan probable e improbable como el dicho de quienes aseguran exactamente lo contrario, la falta de un pacto entre ambos personajes. Finalmente, como dice la canción, “todo se derrumbó…” al ganar la alianza del PRI.

EL PAN, JODIDO

La debacle actual del PAN en Oaxaca fue forjada a mano, en filigrana política por dos personajes: su dirigente estatal, Juan Mendoza Reyes; y la coordinadora de la fracción parlamentaria de los diputados locales, Natividad Antonia Díaz Jiménez, Naty Díaz. Desde la llegada de Juan Mendoza al PAN estatal su sello indiscutible ha sido la traición. Traicionó a Carlos Moreno Alcántara, a quien no dudó en aislarlo políticamente a él y sus aliados cuando fue nombrado Mendoza Reyes dirigente estatal del PAN. Traicionó a Gabino Cué al señalar recientemente al mandatario de haber nombrado al Tesorero de la Cámara de Diputados, Mauro Alberto Sánchez Hernández, y por ende, ser corresponsables de la corrupción en el Congreso, así como de la inamovilidad del responsable de las finanzas legislativas. Las jugadas políticas de Mendoza Reyes lo llevaron a intentar ejercer un control irracional de las fuerzas panistas, y a través de la incondicionalidad de Naty Díaz succionaron decenas de millones de pesos del Congreso, sobre todo a través del rubro de Gestión Social, desde el 13 de noviembre de 2014 al 25 de agosto de 2016, cuando le dieron cuartelazo los diputados panistas a su coordinadora al destituirla del cargo. En esa espiral de control político y económico, Juan Mendoza y Naty Díaz no tuvieron empacho en designar candidaturas y hacer pactos con otros partidos políticos sin importar las opiniones de los militantes de antaño y nuevos, lo cual fue creando una auténtica olla de presión. Por ejemplo, Leonardo Díaz, hermano de la legisladora, fue designado candidato a la presidencia municipal de Ejutla de Crespo; Sergio Andrés Bello Guerra no era el mejor candidato a la presidencia municipal de Oaxaca, pero sacrificó Mendoza Reyes la posición de un mejor candidato, por otros acuerdos; el mismísimo Juan Mendoza, siendo dirigente estatal, no le importó agandallarse el número uno de las diputaciones plurinominales.

AL QUE OBRA MAL, SE LE PUDRE EL TAMAL

La situación se le revirtió en forma brutal a Juan luego de la derrota de Estefan Garfias, pues se perdieron por completo todos los acuerdos políticos. Todas las acciones panistas posteriores se convirtieron en una auténtica cena de negros: Se realizaron cambios en la Ley Orgánica de la Cámara con los que dejaron sin fracción parlamentaria al PAN y las aspiraciones de Juan Mendoza de volver a ser coordinador legislativo, luego de colocar a Naty Díaz como dirigente estatal, como era el plan original, pero todo se lo llevó el viento; incluso diputados panistas votaron por este cambio en el Congreso, y fue evidente como pesó más en ellos la aversión a Mendoza Reyes, que perjudicar a su partido en la próxima legislatura. Ambas posiciones se fueron al caño –la de coordinador parlamentario para Juan, y la de dirigente del partido para Naty- porque al recibir el rechazo de prácticamente todas las corrientes panistas, el intento de que Naty sea la próxima presidenta estatal panista se desdibujó. Peor aún, por primera vez en la historia de un dirigente estatal blanquiazul, el Consejo Político Estatal de ese partido le rechazó a su dirigente, Juan Mendoza, aprobarle su ejercicio económico presupuestal 2016, así como su propuesta de Comisión Electoral para organizar el próximo proceso electoral, toda vez que los personajes propuestos por el dirigente eran afines a él. Pero la estocada final contra su líder, fue el albazo mediante el cual 8 diputados de 9 de la bancada legislativa votaron para destituir a Naty Díaz como coordinadora parlamentaria, y nombraron en su lugar a Gerardo García Henestroza, sin el aval del presidente. El proceso electoral para elegir al próximo dirigente estatal podría correrse hasta diciembre, porque se suma a las dudas la participación de Moreno Alcántara, quien hoy como titular de la Secretaría de Vialidad y Transporte pudiera negociar concesiones a cambio de votos ¡Qué tal! Así están las cosas hoy en este partido político en Oaxaca.

EL PRD NO VENDE PERAS

La descomposición tras la derrota de José Antonio Estefan al gobierno del estado ha alcanzado también las filas del PRD local, donde probablemente esta condición haya tenido su origen en la convergencia de dos soberbias: 1.- La del propio candidato Estefan. 2.- La de Hugo Jarquín al venderse como fiel de la balanza con su supuesta, muy supuesta, fuerza de seguidores. La primera de las soberbias fue la cerrazón de Pepe Toño al sentirse ya ganador de la contienda y comenzar a aislar y desdeñar grupos medianos y pequeños de perredistas, quienes se le acercaron en las últimas semanas de la campaña, pero fueron rechazados por el candidato y sus cercanos. Quien sabe cuánto pesaron en la balanza final, pero fue seguro su trabajo a favor de Alejandro Murat, de Ángel Benjamín Robles Montoya en el PT, o en todo caso, contra Estefan. Una muestra de la insensibilidad de la cúpula perredista hacia sus bases, fue el nombramiento de la planilla al gobierno municipal de Oaxaca, donde no sólo aceptó el PRD apoyar al panista Sergio Bello como primer concejal, sino los primeros 6 lugares fueron para panistas y los siguientes para la gente de Hugo Jarquín. Para las demás corrientes interesadas en participar en este proceso del Sol Azteca, absolutamente nada.

HUGO JARQUÍN, ÍDOLO CON PIES DE BARRO (HASTA LA CINTURA)

El factor Hugo Jarquín pesó en la derrota de Estefan, pero sobre todo, es factor actual de enemistades en la ruta hacia el nombramiento de la dirigencia. En el primer caso de la elección a gobernador, Hugo vendió la idea –y se la compraron- de traer una gran cantidad de seguidores; le concedieron la candidatura a diputado federal por el centro, y quedó en tercer lugar; le concedieron nombrar él a los candidatos a regidores en la planilla a la capital del estado, y no aportaron nada para el triunfo, Bello y su planilla quedaron en tercer lugar abajo del PRI y Morena; administró recursos financieros de la campaña que nunca llegaron a los objetivos dirigidos. Se encargó Hugo Jarquín de aislar a los otros grupos políticos, claro, excepto a los de Amador Jara Cruz, y hoy se le ha revertido todo. En primer término, la dirigencia estatal perredista está acéfala: el presidente del Comité Ejecutivo Estatal, Carol Antonio Altamirano, pidió licencia para contender bajó las siglas del PAN en el distrito de Salina Cruz, y al haber ganado, no puede por estatutos regresar a esa dirigencia; el propio Hugo Jarquín solicitó licencia como Secretario General para contender como candidato a diputado por el centro, y aunque perdió la elección, no ha habido una ratificación del Consejo Estatal para reubicarlo en su cargo. El paso legal siguiente para nombrar dirigentes del PRD, cuyo proceso electoral será dentro de un año en octubre de 2017, es designar un presidente interino que convoque a elecciones llegado el momento, pero en ese desconcierto de la derrota no hay consenso para este nombramiento. Los nombres en el tablero político son Estefan Garfias como delegado con funciones de presidente, pero debe pedir licencia a su cargo como diputado federal; estaba Lenín López Nelio impulsado por Amador Jara, pero al parecer le ha retirado ese respaldo en aras de fungir en ese cargo el propio Amador; suena también Pedro Silva o Juanita Cruz, entre otros. Varios perredistas han dicho a esta columna que ante el pleito entre Amador Jara y Rey Morales, la posición de Hugo Jarquín se debilita mucho más y ni siquiera lo vislumbran como probable ratificado a la Secretaría General. En breve se conocerá el desenlace de la telenovela negro amarilla, pero por lo pronto, hay río revuelto. [email protected]

.Share on FacebookTweet about this on Twitter

EN LAS REDES