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La consigna palera de la Sección 22 sin lucha social

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La consigna palera de la Sección 22 sin lucha social (Especial)

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Jaime Velásquez

Jesús Reyes Heroles fue uno de los considerados ideólogos de la política mexicana contemporánea, luego de su paso en los gabinetes de gobierno de varios presidentes de la República, desde director de Pemex, presidente nacional del PRI, director del IMSS, hasta secretario de Gobernación en los tiempos de José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco, y Educación Pública con Miguel de la Madrid Hurtado. Al personaje de la historia de México se le atribuye la frase “en política, la forma es fondo”, en referencia a que el protocolo utilizado por los políticos de su tiempo mostraba en mensajes lo futuro por acontecer. Y durante muchos años ha sido una regla donde sobran los ejemplos; sin embargo, en el caso de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño y ahora en los últimos tiempos en toda la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, en los estados del sur sureste del país, Michoacán de Ocampo, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, al menos, se contradice la máxima, pues parece que en las acciones de estas organizaciones sindicales de la educación, la forma no es fondo. Me explico.

EL ORIGEN

Relatado el origen del conflicto magisterial en los años de gobierno de Oaxaca con Pedro Vásquez Colmenares allá por 1986-1989, el ex dirigente de la 22, Pedro Martínez Noriega, narró a este columnista como todo inició porque le debían pagos pendientes a varios maestros de servicio temporal. Es decir, el famoso movimiento magisterial mostrado durante años como una lucha social, fue desde su origen una lucha económica y de condiciones laborales. Nada menos, pero nada más. Esta declaración ha sido muy relevante en el contexto actual de crisis vivida entre el gobierno federal, el gobierno estatal y ahora de manera cada vez más acentuada, entre distintos sectores sociales contra los maestros. La historia de Oaxaca registra en su gobierno el mandato de un año de Jesús Emilio Martínez Álvarez, quien fue interino en el último año de Vásquez Colmenares, para después dar paso al mandato de Heladio Ramírez López, el gobernador más entreguista de la historia en la entidad con el magisterio, pues fue Heladio quien a través de una minuta firmada en su último año de gobierno, ya para salir, les otorgó concesiones a los maestros, todas económicas y laborales, a decir basta, aún en acuerdos ni siquiera solicitados con el secretario general de la 22 en esos tiempos, Erangelio Mendoza González: un ministerio público especial, el cual nunca aplicaba persecuciones fueran justificadas o no en denuncias contra maestros; incrementos salariales; respetar los 90 días de aguinaldo e incrementar pago de bonos por productividad; destinar millones de pesos a proyectos del sindicato, entregados a ellos directamente sin auditorías posteriores; pero sobre todo, el control de los 11 niveles de mandos medios y superiores en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, IEEPO, concesión mantenida durante 23 años hasta el pasado mes de julio de 2015, cancelada la minuta por la Reforma Educativa, estructura utilizada por los sindicalistas durante poco más de dos décadas para doblegar a las bases a su voluntad de “lucha”, como premiar o castigar a quien asistiera o no a las marchas y plantones, justificar las faltas por asistir a mítines, incluso por meses, así como otorgar y vender plazas sin techo presupuestal

NUNCA HUBO LUCHA SOCIAL

La historia de la Sección 22 en específico y de la CNTE en lo general nunca ha registrado una lucha social, pues los tiempos más intensos de enfrentamientos de la gremial fueron internos y se dieron luego de que Carlos Jongitud Barrios, líder nombrado vitalicio posteriormente, se había hecho del poder en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, de 1979 a 1989. Jongitud formó la corriente llamada Vanguardia Revolucionaria dentro del sindicato, y en su estilo casiquil de comandar a los maestros, provocó una fuerte disidencia, sobre todo de la Sección 22 de Oaxaca, quienes con otros estados como Michoacán y Guerrero, conformaron el movimiento denominado Democrático, antecedente del actual Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Oaxaca, MDTEO, así como la corriente opositora a la cual denominaron CNTE. Lo enfrentamientos en los años ochentas fueron desgarradores entre la dirigencia de Jongitud Barrios y sus seguidores de Vanguardia, a quien los democráticos llamaban “charros”,  contra los líderes oaxaqueños quienes se autonombraban democráticos. Hubo marchas, plantones y enfrentamientos físicos. En esos tiempos se consolidó la violencia como sello característica de la gremial, así como su famosa estrategia de movilización-acuerdo-movilización, en un ciclo de protestas llegada hasta nuestros tiempos. Así, la condición de lucha en ese período fue para un acomodo sindical interno entre el SNTE y la CNTE, nunca por temas de interés social.

LA LLEGADA DE ELBA ESTHER

Cuando el 23 de abril de 1989 el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, obligó a Jongitud a renunciar a su presidencia vitalicia del sindicato nacional, a su liderazgo en Vanguardia y nombró el mandatario a Elba Esther Gordillo Morales como sucesora, la decisión fue por absoluta conveniencia del mandatario en su intento de debilitar a las grandes centrales burocráticas como el propio SNTE, el sindicato de Petroleros con el encarcelamiento de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, y el Sindicato Nacional de Trabajadores de los Servicios de Salud, SNSS.  Todos habían confabulado para derrotar a Salinas y a su atropellado arribo al poder, pasó la tijera a los liderazgos añejos. Estos hechos favorecieron sobre todo a los opositores de esos líderes y en el caso del magisterio oaxaqueño forteleció a la CNTE, la cual una vez acomodada en la protesta con presión, comenzaron a incrementar las peticiones a los gobiernos estatales, pues Salinas había iniciado una descentralización que le habían jugado la contra. Fueron así las circunstancias de la política nacional las causas fortuitas del fortalecimiento de la CNTE, porque al llegar Elba Esther al poder y con la destitución de Jongitud se distensaron  las corrientes contrapuestas a Vanguardia. Hasta el término de los años ochenta, la lucha magisterial fue gremial, de asuntos propios, nunca por causas sociales ajenas a ellos.

DE DIÓDORO CARRASCO A ULISES

Los gobiernos subsecuentes a Heladio Ramírez, es decir, de Diódoro Humberto Carrasco Altamirano, José Nelson Murat Casab y Ulises Ernesto Ruiz Ortiz, sólo transigieron con el sindicato en los acuerdos dejados por Ramírez López; es decir, administraron la relación con la Sección 22. Todas las peticiones de los pliegos petitorios cada año con cada mandatario eran temas laborales y económicos, pues la voracidad de la dirigencia fue en aumento, no sólo tolerada por cada gobernador, sino incrementada año con año, dentro de las cuales se documentó, por ejemplo, el pago de personal temporal contratado por maestros sindicalizados habilitados como funcionarios del IEEPO. Este personal no tenía techo financiero para ser contratado, pero eso no le importó nunca a los profesores, porque vendían las plazas entre 150 mil a 300 mil y le dejaban al gobierno estatal buscar el dinero para pagarles. Cuando este pago se retrasaba, organizaban marchas y presiones de distinta índole. El monto de este dinero irregular contratado por los maestros y pagado por el gobierno llegó en los últimos años a 4 mil millones de pesos anuales. En otro tema, el dinero otorgado al sindicato, millones de pesos al año por acuerdo de la minuta de Heladio, para “proyectos especiales” jamás, hasta nuestros días, ha sido auditado. El poder fáctico logrado por la Sección 22 desde 1992 con la minuta mencionada hasta nuestras fechas, ha significado auténticos ríos de dinero, miles de millones de pesos, en los rubros mencionados, pero también de manera directa hacia los dirigentes. Uno de ellos mencionó que no se levantaba de una mesa de negociación sin 300 mil pesos para él. El primer intento de oponerse ala voluntad totalitaria de la Sección 22 fue de Ulises Ruiz durante el 2006, pero fue tan torpemente operada por el gobernador, pero sobre todo por su secuaz, Jorge Franco Vargas, que todos en Oaxaca recordaremos ese año durante mucho tiempo

GABINO Y PEÑA NIETO

La historia contemporánea del movimiento magisterial pasa forzosamente por dos momentos clave: 1.- Contribuye de manera importante la Sección 22 con Gabino Cué Monteagudo para ganar la gubernatura en el 2010 como una oposición directa a Ulises Ruiz. 2.- En el 2015 cuando el presidente Enrique Peña Nieto obliga políticamente a Cué a aplicar la Reforma Educativa el año pasado, con la cual se golpea directamente los acuerdos económicos y laborales de los profesores como nunca antes y con una gran eficacia. La Reforma desinfla el poder de control de la gremial sobre sí misma, es decir, le quita a las dirigencias las herramientas con las cuales ejerce una gran opresión para obtener el respaldo obligado de sus bases, así como detiene el flujo del dinero hacia esos dirigentes. El impacto fue brutal, por eso la desesperación de las dirigencias de difundir rumores hacia los padres de familia, quienes son un antídoto contra el discurso palero del magisterio de que luchan por ellos, y les han dicho en las zonas rurales barbaridades como que la Reforma permite al ejército entrar a sus casas y llevarse cosas, los medicamentos ya no van a llegar, en fin. Y como dijera el clásico ¿Y la lucha social, apá? [email protected]

 

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